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13/06/2008
Los accidentes de tráfico destruyen cada año en España un valor próximo a 16.000 millones de euros
Los accidentes de tráfico destruyen cada año en España un valor próximo al 16.000 millones de euros, que equivalen al 2% del PIB o, en otros términos, un tercio de la riqueza que genera en España el sector de automoción, según se desprende el trabajo de investigación “El valor de la seguridad vial. Conocer los costes de los accidentes de tráfico para invertir más en su prevención” desarrollado por la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil –FITSA- y el Instituto Universitario de Investigación el Automóvil –INSIA- de la Universidad Politécnica de Madrid.
Aunque el sufrimiento personal de una vida humana no puede expresarse en términos económicos, sí resulta fundamental conocer el impacto global que tienen los accidentes de tráfico en la economía de un país para garantizar que su importancia esté presente en las agendas políticas y en los presupuestos que se destinen a la seguridad vial.
Según el estudio, el coste para la sociedad de un fallecido en un siniestro de tráfico se puede cuantificar en unos 860.000 euros. Esta cifra se infiere del cálculo de los costes hospitalarios, extrahospitalarios, pérdida bruta de riqueza -es decir, la cantidad que se deja de producir- y valoración del sufrimiento. Por su parte, el coste de una lesión, es como media, de unos 10.400 euros. El método utilizado para la estimación de estas cifras se puede englobar en dos grandes grupos: Los costes materiales (daños materiales por siniestros) y administrativos (gestiones de las aseguradoras, gastos de los servicios emergencias) y, por otro lado, los costes asociados a las víctimas como son las pérdidas salariales, los costes médicos y los costes humanos.
El fin del estudio es cuantificar los costes para sensibilizar a la sociedad, y fundamentalmente a los responsables de fijar las políticas inversoras o de equipamiento vehicular, entre otras, para reducir los siniestros en la carretera a través de políticas de seguridad vial.
Además, este trabajo pone de manifiesto una falta de cultura orientada hacia la seguridad vial basada en reducir el riesgo y la agresividad al volante. La sociedad no llega a percibir que siniestralidad vial tiene un elevado coste que se pierde.
RAZONES PARA VALORAR LOS ACCIDENTES
Hay dos razones fundamentales que justifican la necesidad de valorar económicamente los accidentes de circulación. En primer lugar, resulta fundamental conocer el elevado impacto global de los accidentes en la economía de un país para garantizar que su importancia quede reconocida en las agendas políticas y en los presupuestos públicos destinados a su prevención. Cuando no se conoce el impacto de los accidentes en la economía de un país, las administraciones responsables carecen de referencias claras para determinar el nivel adecuado de gasto público dirigido a su prevención. En segundo lugar, es preciso valorar económicamente el beneficio económico que supone la prevención de una víctima mortal, así como de lesionados de diferente gravedad. Ello permite poner en relación el coste y la efectividad de cada medida de seguridad vial con los beneficios derivados de la prevención de víctimas de accidentes. Aquellas medidas cuyos beneficios superen a sus costes, por ejemplo, deberán ser priorizadas con respecto a las que llevan asociados costes que superen a los beneficios. Gracias a este criterio de inversiones se consigue una mejor utilización de los siempre escasos fondos para la prevención de accidentes de tráfico y de víctimas.
¿PARA QUÉ SIRVE CALCULAR EL COSTE DE LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO?
Las rotondas pueden reducir los accidentes mortales en un 70-90% y los accidentes con lesionados en un 30-40%. Sin embargo, los costes de su construcción pueden llegar a ser considerables. Para justificar la inversión, las administraciones necesitan disponer de cifras actualizadas y realistas del coste económico asociado a la reducción de fallecidos y heridos. Valorar los ahorros económicos asociados a prevención de víctimas de tráfico representa, por ello, una de las herramientas clave para justificar las inversiones en seguridad vial.
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